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Información del Norte Argentino

Salta

Salta

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La Capital de la provincia de Salta es Salta del Valle de Lerma (“Salta La Lindaâ€) y está ubicada a mas de mil metros sobre el nivel del mar. La ciudad de Salta es uno de los tesoros hispánicos mejor conservados de Argentina. Salta, en el norte del Valle de Lerma, uno de los más fértiles del Norte de Argentina, era paso obligatorio para las personas que venían del Alto Perú y, debido a eso, en su casco histórico se pueden ver las huellas del pasado de la colonia. Orgullosos de su historia, los habitantes de Salta mantienen viva esa idea con un plan que implica el mejoramiento y la conservación de los sitios históricos.

El centro de Salta Capital está repleto de monumentos históricos nacionales: la Iglesia San Francisco, El Cabildo, la Catedral Basílica, el Monumento a Güemes (el cual preside la ciudad de Salta), el Convento San Bernardo (la construcción religiosa más antigua de Salta).

El viajero en Salta capital puede sentir la historia en cada calle y recoveco. Si a esto se le suma los barrios de los alrededores del centro, que mezclan modernidad con paisajes impresionantes, es posible decir que la ciudad de Salta es de las más lindas de Argentina.

Salta Capital o Salta “La Linda“, tiene una arquitectura que sobresale por su estilo colonial, sus casas tienen un solo piso o planta, sus veredas y calles son angostísimas y sus alrededores se encuentran llenos de gigantes montañas.

Coherentemente con la envergadura turística que tiene Salta con respecto al noroeste argentino, puerta de acceso para los viajeros que van hasta la Puna, el alojamiento en Salta es cómodo y simple. Hoteles, posadas y hosterías en Salta hay para cada necesidad y se pueden encontrar por toda la ciudad, invitando al viajero a disfrutar en todo momento. Además, también tiene una rica oferta gastronómica y de diversión y entretenimiento, tanto de día como de noche. Salta Capital cuenta con una gran movida nocturna que se concentra en la calle Balcarce. Esta posee bares con bandas en vivo, música y espectáculos todo el tiempo.

Con un poco más de tiempo se puede hacer una visita a Cachi, en la unión de los ríos Calchaquí y Cachi. Cachi, el primer pueblo de los Valles Calchaquíes después de Salta Capital y partiendo desde el norte, tiene el estilo colonial característico de los pueblos del Norte argentino y detalles de arte precolombino. Mantiene todavía sus viejas casonas y un silencio que inspira paz. Al ser aquí también la historia un atractivo, los hoteles en Cachi fueron pensados para recordar tiempos pasados con el toque necesario de modernidad para que la estadía sea muy agradable.

Próximo a la plaza principal de Cachi hay confiterías y restaurantes en los cuales se pueden probar distintos platos de la región tales como humitas, locro, empanadas o tamales. También se puede degustar los mejores vinos, comprar artesanías, y contemplar sus increíbles paisajes.

No se puede dejar de hacer una visita en  a: la Parroquia de Cachi, declarada Monumento Histórico Nacional; el Centro de Artesanías Folklóricas; el Cementerio de Cachi, ubicado en la cima; el Museo Arqueológico.

Otros dos pueblos lindísimos en los Valles Calchaquíes son Colomé, popular por su bodega homónima, y Molinos, con un enrome criadero de vicuñas.

Por otra parte, Cachi es la antesala perfecta para sumergirse en las ricas tierras de Cafayate. Cafayate, con casitas coloniales y barrocas de una planta, es por donde se accede a los Valles Calchaquíes. La combinación de temperaturas de esta región de Cafayate es perfecta para el buen desarrollo de la uva torrontes, lo que hace a esta ciudad foco de la actividad vitivinícola de Salta y cuna de vinos reconocidos en todo el mundo que cada vez ganan más mercados por su sabor único.

Una opción más que interesante a la hora de ir de visita a Cafayate y alojarse en la zona es ir de bodega en bodega. Los hoteles en Cafayate tienen las características típicas de la región, donde las comodidades se mezclan tanto con un entorno impresionante como con una ejemplar atención personalizada. Uno de los efectos colaterales de la visita a Cafayate es querer volver ni bien se la abandona.